domingo, 3 de marzo de 2013


No te acostumbres a mi...
-¿Te puedo pedir una cosa?
+Si, dime.
-No te acostumbres a mi.
+¿Cómo?
-Que no te acostumbres a mi, ni a mi risa, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acoatumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mi cara cuando “me enfado”, ni a reirte de las cosas que digo. No te acostumbres… enserio.
+¿Y eso a qué viene?
-A nada… Simplemente algun día me iré, nuestros caminos se separarán y echarás de menos esas cosas a las que un día te acostumbraste… Y nuestros castillos de arena caerán, dejarán de existir como si nunca hubieran estado ahí, se convertirán en montones de pequeños granos amontonados en una maleta sin fondo, sin sentido, sin mayor existencia que el recuerdo.
En el momento justo en el que él se lo dijo. El mundo de ella dejo de existir.

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